
En el año 1896, el sociólogo francés Vilfredo Pareto postuló su enunciado de la distribución desigual de las riquezas, en donde determinó que el 80% de las propiedades pertenecían al 20% de la población. Al Principio de Pareto se le conoce también como la Regla de Pareto o la Regla del 80/20 y ha sido aplicada en casi cualquier ámbito, quedando resumida en que “el 80% de las consecuencias se derivan del 20% de las causas”.







